31 dic. 2011

Entrega de testigo (de 2011 a 2012)


Y por qué no pensar en los años como pájaros, como alas, bichos fugaces que nos chupan el néctar de los sueños, picos de escalador que se clavan en el vidrio de nuestra buenaventura. Pensar en los años como pájaros, en los pájaros como números, parecidos sí pero nunca iguales, solo ellos saben el nombre que llevan, que traen, solo ellos saben el por qué de ese aire de familia, a cuántos pies se puede vivir del suelo, a cuántos pies empieza a hacerse la casa un poeta, incluso de esos poetas a los que les vale madre la métrica, incluso de esos a los que les vale madre la poesía, pero solo les vale por encima de las plumas, porque la sangre, el corazón, el canto, ah, pregúntele al ruiseñor de Wilde.